Autoestima

Escúchame… ¡Vales mucho!

¡Vales Mucho!

Muy a menudo vienen voces a querer interrumpir, aplazar, apagar el propósito de Dios para nuestra vida. Es posible que mientras estabas creciendo hayas escuchado voces negativas diciéndote ¡No puedes! ¡Eres un inútil! ¡Eres un bueno para nada! ¡Eres un tonto! Muy posiblemente esas palabras hayan dejado heridas muy profundas en tu alma o confusión sobre porque tal persona pudo haberte dicho algo así… o lo que es peor aún, que hayas abrazado la idea de que lo anterior es verdad, dando así paso, a miedos e inseguridades dentro de ti.

Desafortunadamente hay personas que no miden el impacto de lo que pronuncian, no se dan cuenta que sus palabras pueden ser como “golpes de espada”, que rompen, hieren, lastiman, laceran… Es aquí donde debemos estar vigilantes a lo que escuchamos y tener un especie de radar activo para reconocer de donde vienen estos dichos… Desafortunadamente hay quienes son portavoces del enemigo y han sido enviados para neutralizar los sueños de Dios para Ti… para hacerte creer que no serás un triunfador.

Debemos cuidar lo que sale a través de nuestros labios porque si nuestros dichos son sabios, serán medicina para quienes nos escuchan, (Proverbios 12:18)  de lo contrario pueden desatar dolor y sufrimiento…

Ahora te pregunto ¿Habías pensado en el impacto tan profundo de las palabras? Quizá te estabas preguntando porque aunque han pasado muchos años aun te duele recordarlo…

Todos los días se pueden levantar expresiones fatalistas en contra nuestra, sin embargo quiero pedirte que por favor pongas especial atención a lo que Dios dice de Ti:

Te dijeron ¡No puedes! Dios dice: “Todo lo puedes en mi porque Yo te fortalezco” Filipenses 4:13.

Te dijeron: ¡Eres un inútil! ¡Eres un bueno para nada! ¡Eres un tonto!  Dios te dice: “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás. (Efesios 2:10 NTV).

Una obra maestra es aquella que recoge todos los valores artísticos de la época y los vierte en una creación única de valor universal. Eso eres exactamente ¡Tú! ¡Una obra maravillosa! La obra maestra se convierte algo digno de ser imitado.

Para Dios jamás serás un inútil, de antemano Él diseñó cosas que solo tú puedes conquistar, cuando te creó puso todo su amor y dedicación en Ti, para Él eres su amado hijo, Él te ama con amor eterno (Jeremías 31:3) Eres su especial tesoro (Malaquías 3:17), te dotó de talentos y habilidades que te hacen ser único y diferente.

Te propongo que decidas en este mismo instante ser libre de esas sentecias de dolor y quizá fracaso. ¿Te animas? si tu respuesta es sí, quiero pedirte que por favor justo donde estás, cierres tus ojos y pienses en esas palabras dolorosas que te hirieron y renuncies a cada una de ellas… 

Haz lo siguiente: “Di en voz alta: renuncio a cada palabra de fracaso, de derrota, de inutilidad que declaró sobre mi (Menciona la persona) _______________, te perdono porque ahora entiendo que no estabas consciente de lo que decías… Hoy soy libre de estas palabras que hirieron mi corazón (menciona esas palabras) yo no soy_________________, renuncio a cada una de estas cosas y elijo creer lo que Dios dice de mí, soy su obra maestra, creado para cosas grandes, soy hijo(a) amado(a), soy su especial tesoro. En el nombre de Jesús. Amén.

¿Haz renunciado a esas palabras dolorosas? ¡Te felicito por el gran paso que acabas de dar! Estas iniciando un nuevo comienzo.

Ahora te pregunto: ¿Quién te dijo que no puedes cumplir los sueños de Dios en ti? ¿Quién te dijo que no puedes obtener la victoria? ¿Quién te dijo que no sanarás? ¿Quién te dijo que Dios no te ama? ¿Quién te dijo que no vales? ¿Quién te dijo que eres un fracasado? ¿Quién te dijo que Dios no cumplirá su propósito en ti? ¿Quién te dijo que Dios no puede obrar en tu matrimonio? ¿Quién te dijo que eres un caso perdido? ¿Quién te dijo que No puedes ser un instrumento de bendición? ¿Quién te dijo que nunca vas a cambiar?

Si alguien alguna vez te dijo eso, ¡no lo creas! recuerda esa voz no fue la de nuestro Padre Celestial; Él nos dice: “¿No te he dicho que si crees verás mi Gloria?” (Juan 11:40)

Si decides creer a Dios y escuchar su dulce y bella  voz, acompañado de tu arduo trabajo,  verás la gloria de Dios manifestada en cada paso que des y como tus proyectos, sueños y anhelos se realizarán.

¡Elige escuchar la voz de Dios y  llegarás a tu destino! Eres una obra maestra.

Por: Alejandra Medrano.

Para hacer uso de este contenido, contacte a su autor.

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